jueves, 15 de enero de 2015

46. AÑO NUEVO, MUNDO VIEJO


Miércoles, 14 de enero de 2015: Año nuevo, mundo viejo.

Sigo aquí.
Mis manías, mis complejos, mis virtudes, mis defectos…
Mis problemas, mis preguntas, mis dudas, mi incertidumbre…
Sigo aquí.
Con mis dimes y diretes, mis sonrisas y mis lágrimas, mis sueños, mis reflexiones, mi coraje, mis temores…
Sigo aquí.
Mis sondeos al entorno, mi mirada espectadora, mis cambios de rumbo fijo, mi fijación por el rumbo de los cambios, mi evolución y mi avance…
Sigo aquí.
Continúo en mis tareas como si no ocurriera nada, aun sabiendo que todo ocurre, por una u otra razón, todo sigue como estaba, todo ocurre y nada cambia, todo cambia, mas no ahora, por lo que sea, no cambia.
Sigo aquí.
Perdiendo y decepcionando, y aun así aquí estoy jugando, sigo el juego como puedo, aun cuando me tiemble todo al mirar a mi adversario, aun cuando sepa que esto me puede costar la salud y tal vez no llegue a victoria, pero aquí sigo luchando. Y en la lucha pierdo el norte con cada nuevo guantazo, pero no me vengo abajo porque se espera de mí, o lo espero yo, quién sabe si ya nadie espera nada o se espera de mí tanto que ya nada puedo dar.
Sigo aquí.
Por activa y por pasiva, por loca e irreflexiva, por no pensarme las cosas o por pensar demasiado y no acertar al pensarlo. Como sea…
Sigo aquí.
Y aquí seguiré siguiendo, sin querer o sí queriendo, aquí seguiré batiendo mis alas aunque no vuele, aunque sólo sea polvo lo que puedan levantar. Aquí seguiré curando las heridas de otros tiempos, y currándome otras nuevas, tal vez, sí, pero aquí, que no en otra parte, aquí, que es donde lo siento.
Y lo siento.
Ya lo creo que lo siento.
Siento tanto… y con sentido y con sentimiento a la vez. Siento errores del pasado: lo siento, pero lo siento. Y aun cuando fueran errores, me llevaron a vosotras y, por tanto, no lo siento. O no lamento, mas siento.
Sigo aquí.
Y puede que hoy me vaya o que me vaya mañana ¿Quién sabe cuánto nos queda o cuándo se tendrá que ir? O como dijo aquél sabio, “¿Quién quiere vivir para siempre? ¿Quién vive para siempre, de todos modos?”, en inglés.
Riéndome de mi sombra, porque hasta ella ha cambiado. Contándome las arrugas. Viviendo porque es gerundio, que si fuera participio, ya me tendría que ir.
Pero no me voy.
Sigo aquí.
Inmolando otra esperanza, ahuyentando las que había y no servían, y seguirán sin servir. Y de nuevo haciendo planes, inventando otras propuestas, esperando las respuestas que el viento no envió aún.
Sigo aquí.
Más atrás, más timorata, pero también más mujer, más madura, más despierta, más abierta a lo que venga, a lo que oiga, a lo que vea y a lo que pueda aprender. Más segura, en conclusión.
Y más madre, ya lo creo. Y cada día aprendiendo de vosotras cosas nuevas, nuevas formas de quereros, de jugar, de protegeros, de enseñaros, de explicaros, de ayudaros a avanzar. Luchando por no abandonaros como, al parecer, exigen a la hora de trabajar. Quiero seguir siendo madre, aunque quiera prosperar. Quiero poder educaros, aunque quiera mejorar. Quiero veros tan felices como ahora y como siempre, con las facturas pendientes, pero ver vuestras sonrisas y no llantos de añoranza, de impotencia, incomprensión, y mucho menos arrepentirme de otra nueva decisión. Mi decisión es correcta: sigo aquí, junto a vosotras, y ya volverá a amanecer.
Año nuevo, mundo viejo. Pero yo seguiré aquí.



2 comentarios:

  1. Marina, este escrito revela que estás de bajón, asi que quiero expresarte desde aqui mi gran aprecio por ti, por ser esa persona caracterizada por tu sinceridad, honestidad, fuerza e inconformismo.
    Permíteme decirte que cuando escribes sobre estos asuntos del alma y la vida es una delicia leerte, incluso cuando te netes conmigo por los toros, jajaja.
    Así que... ¡recibe abrazos y besos muy grandes!

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  2. Bien sabes que el aprecio es mutuo. Muchas gracias, amigo. Ya sabes cómo soy: me caigo, me pregunto qué leches hago en el suelo, y me levanto otra vez como si nada. Un abrazo, y gracias por tus palabras y por tu amistad.

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