lunes, 1 de septiembre de 2014

HASTA LUEGO, AMIGA


Una mochila, una guitarra y un montón de sueños, ése fue el equipaje que me llevé a Tenerife... ¿Te lo había contado?
Un coche cargado hasta arriba, una promesa de futuro, muchísimas experiencias, mayor madurez (aunque no demasiada…), y un montón de amigos a quienes decir adiós: mi equipaje a la vuelta.
Catorce años ha de aquella tarde en que dije adiós...
Y aún añoro aquel tiempo, aquella tierra, a aquellos amigos, aquel aire, aquellos bosques… aunque sea feliz aquí…
Cualquier decisión que tomemos en la vida, es una experiencia en sí misma, y desencadena numerosas experiencias más. Si esta decisión está enfocada a iniciar un nuevo proyecto, empezaremos con mucha ilusión, aun cuando tengamos algo de miedo. Sin embargo, cuando la decisión es iniciar un nuevo proyecto pero en un lugar diferente… la decisión será acertada, el proyecto será emocionante… pero la pena nos acompañará un tiempo, quizás mucho, quizás poco, quizás el recuerdo nos lo traiga, años más tarde, una canción o un atardecer o el rumor del mar al final del verano o el crujido de las hojas de los árboles al comienzo del otoño...
Hacer una maleta cuesta. Cuesta, cuando esa maleta va cargada de risas, de momentos, de rostros, de experiencias vividas, de lugares… Cuesta, cuando apenas puedes cerrarla de lo llena que te la llevas de vuelta… Pero, aun así, sabes que tienes que hacerla y continuar tu viaje, hasta que ya no quede maleta por hacer y todo te lo lleves puesto. Y serán muchas las decisiones que aún te queden por tomar, aun cuando tu sentido de la responsabilidad te impida lanzarte: a veces, la vida obliga, incluso a las personas más racionales.
Llevas mucho tiempo convenciéndote a ti misma de que es lo mejor. Y así es…
… porque, amiga, sí, tu hijo nació aquí, pero será allí donde le veas realmente feliz. Y lo sabes.
Y, por si te sirve el consuelo de los tontos, a ti te separan menos de tres horas en coche. Yo, sin embargo, cada vez veo más alejada de la realidad la posibilidad de volver allí.
Total, ¿qué te dejas aquí, una panda de marujas lloricas y protestonas? Además, sé sincera… ¿No estabas ya harta de escucharnos las penas? Muñequito con sonrisa…
Amiga, ya sabes que aquí todos tenemos la certeza de que te irá de maravilla.
Haz tu camino al andar… 

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