viernes, 14 de febrero de 2014

32. FECHAS SEÑALADAS




Viernes, 14 de febrero de 2014: Fechas señaladas.

Mi Ángela no traía un pan debajo del brazo: trajo una margarita enganchada en la oreja. Y es que mi niña es un espíritu libre. Esta mañana, sin ir más lejos; durante los diez minutos, escasos, que le quedaban para ponerse los zapatos y lavarse los dientes y las manos (las coletas ya no pude hacérselas, porque no habríamos llegado ni a la hora de la salida), ¿a qué se dedicó? Pues a bailar en el baño, girando sobre su propio eje vertical, cual bailarina de joyero… No le regaño por estos despistes, porque no se le puede regañar a una niña por ser ella misma. Hace unos días le puse un nuevo mote. Hasta el momento era “Esparraguito”, pero dada su manifiesta inclinación hacia el romanticismo… su clara defensa del amor y la paz… teniendo en cuenta que “Mamá, ¿sabes cuál es mi día favorito del año?, el 14 de febrero, porque es el día del amor” (antes me dejaba con las patas colgando, ya le sigo el rollo…)… o “Navidad, porque toda la familia se une y el mundo entero piensa en los demás”… se ducha cantando así esté en los vestuarios del centro deportivo… quiere ser amiga de todo bicho viviente (ya está intentando perder el miedo a los perros “porque son tan monos…”)… y, en fin, por ser como es… ahora la llamo Flower Power. Recuerdo que, hace unos años, cuando yo aún estaba embarazada de Valeria, le puse un vestido largo, un chalequito, unas sandalias y un pañuelo en la cabeza. Habíamos quedado con mi hermana, y le dije: “Ángela, cuando veas a la tita, le dices que vas vestida de niña hippie”, y cuando vio a la tita le dijo: “Mira, tita Ali, soy una niña EPI”.
Ángela es buena.
No es buena porque no hace daño, o porque se porta bien, o porque obedece… Ángela es BUENA. Es un alma bondadosa, una niña generosa, inocente, entregada, no desconfía de nadie, el mundo es maravilloso, todas las personas la quieren, le da igual si es o no cierto porque ni se lo plantea; no tiene maldad, ni piensa mal, no tiene miedo porque no ve el lado oscuro de las personas. No tiene pesadillas. Para ella, la vida es algo maravilloso y en todos los rincones del mundo hay personas estupendas, amigos, conversación, momentos inolvidables, diversión… El sol brilla y cuando no, la lluvia riega los campos. El vaso siempre está medio lleno o, qué carajo, lleno del todo, si no es de agua será de aire, pero algo hay, seguro. Apenas llora, y cuando llora es porque algo le duele mucho, y casi nunca por dolor físico (salvo por las cefaleas, que son su talón de Aquiles durante los resfriados…). Y como siempre hay explicación para todo y nunca sale perdiendo, pues casi nunca llora.
Ángela nació dos semanas más tarde de lo que le hubiera correspondido. Me tuvieron que provocar el parto y pasé dos días en la clínica esperando a que decidiera salir de allí. Antes de nacer, me habían dicho que mi bebé tenía hidronefrosis, y era preferible que diera a luz en el Materno. Maldita la hora… Pero lo olvidé todo cuando la vi. Mi niña. La abracé con suavidad, la sentí, la olí, lloré… No la vi nacer, no pude: me metieron en un quirófano y me fueron durmiendo por el camino, corriendo que se las pelaban. Pero la vi cuando la trajeron a mi habitación, limpita, con el pelo rubio verdoso o verde dorado… no sé, indefinible. Siempre ha sido una niña muy especial, y sé que siempre será una mujer muy especial. Y lo supe desde que abrió los ojos y me miró. No sé qué vería ella, pero yo vi a alguien diferente al resto de los humanos, una bebé que siempre ha parecido mayor. Desde su sillita, desde su parque, desde su hamaquita, desde mis brazos… la pusiera donde la pusiera, ella miraba fijamente a las imágenes del televisor, o al móvil de la cuna, o a un cuadro de la pared, a una fotografía… Cuando algo le llamaba la atención, se quedaba mirando fijamente y después soltaba una extraña parrafada ininteligible. Aprendió a hablar muy pronto, tal era su necesidad de comunicarse… Mi niña es un ser muy, muy especial. Algo maravilloso debió de ocurrir en el Universo cuando ella nació, seguro…
Pues sí, hoy es el día de mi niña, su día favorito (junto con la Navidad, el día de la Paz y cualquier día que haya feria).
No así el de su madre.
Gran parte de mi vida la pasé llamando a ese querubín malcriado, pero cuando venía era sólo para hacerme una pedorreta y largarse por el mismo sitio riéndose a carcajadas. Desde que nacieron mis niñas, no me hace falta que ningún dios rechoncho y volador con un arco y un pañal me revolotee alrededor, así que lo aparto a manotazos si se le ocurre acercarse. Todo el amor que necesito me lo dan mis dos chiquitinas, y habiendo trillado ya hectáreas y hectáreas de campos infértiles, llegó el día en que decidí que la cosa ya sólo podía ir a peor y no tenía más ganas de plantar semillas. Así que cerré la granja.
De todos modos, y aun cuando aún creía que mi hombre ideal de veras existía en alguna parte (IDEAL, reina, IDEAL… Eso debería haberte dado una pista…), San Valentín, para mí, sólo era otra onomástica, y Cupido, un dios vestido de mamarracho (o desvestido, cabría decir para mayor corrección), cuya madre está claro que es Venus (diosa del amor), pero acerca de la identidad del  padre se ofrecen distintas versiones: Júpiter (dios absoluto, padre de todos los dioses), Marte (dios de la guerra, como que no lo veo…), Vulcano (dios del fuego, tendría más lógica)… Que dos personas se quieran todo el año es muy difícil, pero que sólo se demuestren o celebren ese amor un día al año… me parece patético… Sin embargo, como no quiero fastidiaros la noche, en otra ocasión me extenderé más con mis teorías sobre el amor, el desamor y el "inamor"...




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