martes, 28 de enero de 2014

30. VISTA Y NO VISTA


Martes, 28 de enero de 2014: Vista y no vista.
Que sepas, viejo compañero, que cuando una persona lleva grabada una verdad en los ojos, cualquiera que se asome a ellos puede leerla, porque la sinceridad es visible, palpable, audible… perceptible por estos tres sentidos, así como la mentira lo es por los otros dos: sabe a rayos y apesta. Y aquella señora se asomó a los míos, por espacio de unos segundos, y balbució algo que no pude oír, aunque sonreí: no te había creído, y me lo estaba transmitiendo con la mirada. Porque has de saber, viejo compañero, que la verdad se cuenta con los ojos, y las mentiras se cuentan con palabras. Y yo no abrí la boca, pero sí, y mucho, los ojos. Como siempre, miré, y hablé con los ojos. Tú no sabes hablar con los ojos, no sabes porque no puedes: quien miente no mira a los ojos. Que sí, viejo compañero, que lo consideras injusto, aunque lo llamen Justicia; cada cual barrerá su puerta… eso sí, cuando haya algo que barrer… Y resulta que tú estabas barriendo hacia tu puerta lo que había en la puerta de una persona que ni eres tú ni soy yo, sino alguien que está por encima de tus intereses y de los míos, alguien que para ti es sólo un incidente, y para mí es una mitad de mí misma, mi primera mitad, porque yo soy dos y no soy ninguna de ellas, y hace tiempo que dejé de ser yo para ser ambas; algo que a ti no te gustó entonces, algo que no entraba en tus planes, algo que te frustró entonces, algo que castigaste con todas las armas que pudiste utilizar, algo que quisiste ver como culpa… algo que nunca fue algo y siempre fue alguien… y, en todo caso, el algo, lo serás tú. Y alguien a quien, por cierto, preferiría que dejases de utilizar para demostrar a los demás lo “guay” que eres… que ya tenemos una edad, y lo que tienes que demostrar es que has echado cabeza… algo que tampoco puedes demostrar…
Siento mucho que creyeras que te darían la razón. Y no es sarcasmo: de veras lo siento mucho, porque al pensarlo, me has hecho perder algo tan valioso como mi tiempo, un tiempo que no he invertido en labores más productivas, un tiempo perdido en seguir como siempre… eso sí, con la satisfacción de poder decirte lo siguiente… ¿Sabes qué significa la palabra RAZÓN? ¿Te has parado a pensar, acaso, en la procedencia de tal concepto, en su sentido, en su significado? ¿Cómo quieres TENER RAZÓN cuando no estás utilizando el RACIOCINIO? Sí, esa capacidad que se nos presupone a los seres humanos, ésa que nos distingue de los animales y, otras veces, cuando se hace un uso inadecuado de la misma, nos aproxima más a ellos… esa capacidad que no tuviste cuando, pudiendo elegir, elegiste castigarme por querer ser feliz… La RAZÓN, viejo compañero, no te la pueden DAR los demás: o la tienes, o no la tienes, y a ti puede que no te falten razones, pero RAZÓN no has tenido nunca.
Tampoco a mí me la han dado: no dije nada, no pedí nada, no alegué nada… Sólo estaba allí, con mi verdad por delante: ser madre y ser sincera.
Una vez quisiste que sintiera culpa por ser madre. NUNCA lo conseguiste y NUNCA lo conseguirás. Por ser madre, tengo muchas sensaciones, pero ninguna negativa, te lo puedo asegurar.
Una vez quisiste que pensara que tú eras más importante: NADIE, NADIE, ni en este mundo ni en otros, ni en esta vida ni en otras, en ningún medio, dimensión, imaginación, realidad o sueño… NADIE es más importante que mis hijas.
Ésa es mi razón: ellas son mi razón.
Por mí podrías estar ya en Uzbekistán, tanto me daría, de verdad, como si quieres pegarte un garbeo en zepelín por el país de Nunca Jamás: buen viaje. Pero no, tienes que insistir en que tu fantasía es una realidad, y si yo digo PUES tú dices PUES PUES, y así fue siempre: o quedabas por delante o te daba un yuyu. Una vez cayó la máscara, después se borró el maquillaje, perdiste el sombrero, adiós a la peluca… Y aún te queda el disfraz… muy creíble, por cierto…
Visto lo visto, y vista la vista, ha sido un visto y no visto a lo que alcanzó la vista… y otros más que lo verán…
Un consejo, si me lo permites: si quieres ser uno y punto, sin responsabilidad ni obligaciones, muy respetable es, sí señor; pero entonces, coge tus pretensiones y haz mutis, que se te agradecerá. Nadie que te conozca desde niño se va a sorprender de nada, tranquilo: te quieren porque te quieren y te aceptan como eres, pero deja de pensar que el mundo que te rodea es tan ciego que no ve lo evidente, porque para invidente de la evidencia, tú... Muchas veces he querido pensar que tenías un ángel interno que trataba de ayudarte a superar tu egoísmo, que luchabas contra tu naturaleza… Sí, yo también me equivoco: sigo siendo una ingenua. El que es como es, lo es y ya está. No hay nada ahí dentro que no sea un ser que grita YOYOYO y YO.
Nunca te obligué a estar, nunca te obligué a dar, nunca te obligué a nada… Siempre has hecho lo que te ha parecido correcto (a ti), aun cuando no fuese justo para mí, aun cuando no fuese justo para ella. Igual te ha dado, sin remordimientos. Has tenido siempre la puerta abierta para ser mejor, y también para desaparecer. Nadie, ni ella, pone el pie para que no se cierre. Ésa es la ventaja: que aquí nadie te echaría de menos, y eso te lo has currado tú sin ayuda de nadie. Porque, desde luego, eso hay que reconocértelo: currante sí que has sido siempre, aunque no siempre igual de productivo…
Así que así nos quedamos... como siempre, y nunca mejor dicho.

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