jueves, 1 de agosto de 2013

11. HADA Y BRUJA


Miércoles, 31 de Julio de 2013: Hada y Bruja.
Soy vuestra madre, y soy lo que hay.
Soy quien os hace cosquillas, os abraza, os besa, os acuna, os susurra, os habla, os explica, os quiere por encima de todo y de todos…
Pero también soy quien echa humo por las orejas, quien se pone hecha un basilisco, quien retuerce los cuernos cuando se cabrea, quien bufa, da gritos que se oyen en Kazajistán y castiga, en contra de lo que algunos padres y madres pluscuamperfectos quieran defender… Yo no soy pluscuamperfecta: soy lo que hay…
Estamos solas las tres, vosotras y yo. Por tanto, yo soy dos en una, os guste o no. Soy el todo incluido de la maternidad.
Pintáis con témperas sobre la alfombra pese a mi expresa prohibición, y después de teneros media hora restregando las manchas y tú llorando como una Magdalena, me hacéis creer que os estoy traumatizando, y a los diez minutos venís felices y, con una sonrisa de oreja a oreja, os ponéis a saltar por la casa, una detrás de la otra, “watá, watá”, y a cantar algo parecido a una pieza de ópera… y yo, con el corazón encogido todavía, aunque no os lo quiera demostrar, por haberos gritado…
Valeria se pasa toda la tarde preguntándome si estoy contenta, cinco minutos más y “Mami, ¿ya estás contenta?”, otros dos minutos y “Mami, ¿ya estás contenta?”, y así hasta que no puedo disimular la risa y le digo que sí, y ella sonríe y me enseña esos colmillos tan graciosos que la hacen parecer más traviesa aún de lo que es.
Tú me preguntas por qué hoy estoy siendo “tan cruel” contigo, y yo te respondo con otra pregunta, “¿Por qué hoy estás haciendo lo que te da la gana?, ¿Por qué has subido la escalera del garaje sin esperar a que yo llegara? ¿Por qué has cogido las témperas pese a haberte dicho que no lo hicieras? ¿Por qué no dejas de fastidiar a tu hermana?...”. Me dices que no lo sabes: pues yo tampoco. Hoy no tengo ganas de ser megacomprensiva. Hoy soy una bruja, una bruja con un miedo atroz a tus futuros dieciséis años, menos tal vez, y si empiezas ahora a hacer lo que quieras, dentro de diez años no seré capaz de protegerte ni de ayudarte ni de mostrarte el camino… sólo podré ver la película de mi fracaso una y otra vez…
Soy hada guardiana cuando dormís, cuando os despertáis, cuando salimos y cuando estamos en casa, cuando jugamos juntas y hacemos castillos e insectos con la arena de la playa, cuando vamos a comprar, cuando os llevo al colegio y cuando os recojo del colegio, cuando vamos al parque, cuando bailamos, cuando cantamos, cuando os doy de comer, cuando os leo cuentos y os canto antes de dormir, cuando os enseño, cuando os ayudo con las actividades, cuando invento para vosotras, cuando nos reímos, cuando os caéis y lloráis y os curo a besos y cuando me pedís una tirita hasta para una picadura de mosquito y yo no os la niego porque sois encantadoras, cuando habláis y yo os escucho y no os interrumpo porque necesitáis autonomía, cuando os enseño a hacer lazadas y os muestro tarjetas para ampliar vuestro vocabulario en castellano y en inglés, cuando os baño, cuando hago de la azotea un parque de atracciones para vosotras…
Soy bruja malvada cuando creo que todo lo anterior os lleva a pensar que esto es Jauja. Trato de no confundiros, os pongo normas y os muestro las limitaciones, que  no  es igual a restringir vuestros derechos, intento que el diálogo sea fluido y esté presente siempre en todo lo que hacemos, aunque sea después de haberos regañado, os obligo a terminar al menos la mitad del almuerzo y regateo contigo como si estuviera comprando en un rastro para conseguir que no enfermes porque, si por ti fuese, te alimentarías de agua ,pan con  aceite y patatas fritas, me esfuerzo tanto como puedo para que llevéis una rutina lo más estricta posible, al menos durante el curso escolar… pero a veces parece no ser suficiente esta seriedad y es entonces cuando empiezo a comportarme como un orco. No me siento orgullosa de ello, pero hace ya tiempo que dejé de intentar ser perfecta: soy lo que hay.
No me arrepiento de haberos gritado como no me arrepiento de haberos mimado. Dormiré tranquila esta noche, y está claro que vosotras tampoco estáis teniendo pesadillas y a las pruebas me remito: lleváis desde las diez de la noche durmiendo como lirones y no se os oye ni un leve ronquido. En tus primeros años de vida lo pasaba peor y me flagelaba pensando en lo mal que lo estaba haciendo, en lo estresante que debía de resultarte ser mi hija… hasta que una profesora me dijo que en el colegio te llamaban “la niña feliz” y otra me felicitó por tu elevada autoestima: y yo, a punto de apretarme el cilicio…
Soy lo que hay, y lo que hay es una madre que os quiere más que a su propia vida, que no quiere perder de vista vuestra educación, que lo está haciendo lo mejor que puede y sabe y cuyo criterio ora es válido, ora es anticuado, ora es ineficaz… Pero que está para todo y sin nadie más, con vosotras las veinticuatro horas del día (porque tu hermana también se ha instalado ya en mi cama, así que ni las horillas de sueño), intentando ser la mejor madre del mundo aun sabiendo que no lo soy. Puedo ser hada o bruja, angelical o demoníaca, tranquila o efervescente, dulce o furibunda, encantadora o desencantada, divertida como un pingüino o amarga como el culo de un pepino… Hasta os podré parecer bipolar: soy la única actriz en el elenco de esta obra, y me ha tocado hacer todos los papeles. Y, os guste o no, soy lo que hay… y soy lo que os ha tocado…

Ya me diréis, dentro de unos años, qué os pareció la representación...

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