jueves, 4 de julio de 2013

MI CUERPO


Me gusta mi cuerpo, porque es mío. Mi casa es del banco,
mi coche me lo pueden robar, mi dinero no lo tendré mañana, mis anillos se pueden perder, mi ropa puedo regalarla… pero mi cuerpo es mío, y de nadie más, y ni lo entrego ni me lo roban ni lo vendo ni lo pierdo ni lo regalo. Es mío, y por eso me gusta, y por eso lo quiero.
Con mi cuerpo me muevo, me desplazo, me río, lloro, amo, siento… Con mi cuerpo tengo un mundo lleno de posibilidades y abierto a todas ellas, un mundo que no tendrá limitaciones mientras yo sea la dueña de mi cuerpo. Sin mi cuerpo, yo no sería persona, sólo sería aire. Y por eso lo quiero.
Con mi cuerpo hago deporte, me siento ante el ordenador, como cuando tengo hambre y bebo cuando tengo sed, leo lo que me interesa, escribo cuando me apetece, veo lo que me atrae, y el cerebro que hay en mi cuerpo se mantiene alimentado con todo ello, todo gracias a mi cuerpo.
Mi cuerpo ha parido dos niñas que son el mayor regalo de esta vida. No las ha parido otro cuerpo: las ha parido EL MÍO.
No es otro cuerpo, sino el mío, el que siente y provoca placer; sí, también mi cuerpo disfruta. Y, sobre todo, mi cuerpo sabe cómo hacer disfrutar.
Mi cuerpo tiene estrías, celulitis, varices, ya no está firme, no cabe en mis viejos pantalones ni en mis antiguas minifaldas.
PERO MI CUERPO ES PERFECTO.
Y no es perfecto porque se lo parezca a los demás: ES PERFECTO PORQUE ME LO PARECE A MÍ.

Mi cuerpo es mío y de nadie más. Tengo una talla 48 y me siento orgullosa de mi cuerpo.

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