sábado, 6 de julio de 2013

LO QUE POR TI DIGO, LO QUE POR TI CALLO...


"Por ahí te vas a librar", me dice una amiga a través del whatsapp. Una amiga,
por ampliar el concepto de amistad. Una amiga, porque es una gran persona, y así la tengo considerada, como a una gran persona y como a una amiga. En realidad, es una mami del cole, la madre de una de tus amigas. Porque mi mundo es el vuestro, tuyo y de tu hermana. Mi vida... En fin, mi vida comenzó el día que te tuve entre mis brazos, por no decir el día en que tu existencia asomó a la mía en forma de test de embarazo, que sería una afirmación más cercana a la realidad.
"Por ahí te vas a librar", me dice esta madre de tu amiga a quien yo también considero ya amiga. Y me lo dice siguiendo una broma de otras madres de amigas tuyas a quienes yo también considero ya amigas por ser grandes personas y porque, bueno, porque mi mundo es el tuyo y el de tu hermana y, por tanto, mis amigas empiezan a ser las madres de vuestras amigas.
Antes de ti... Antes de ti sólo había marchas, hombres, noches de risas, cuentas atrás y cuentas alante, caprichos, cuerpo casi perfecto, mucho deporte, playa, viajes, trabajo, éxitos... A partir de ti... A partir de ti, FELICIDAD.
Para algunas personas la maternidad es aburrimiento, vida rutinaria, cansancio, tejido adiposo no deseado, estrés... Me río yo de quien lo ve así ¿Aburrimiento? Jamás me había reído tanto como me río con vuestras historias, con vuestras ocurrencias, con vuestras reacciones; no tengo tiempo de aburrirme: no me dais cuartelillo para eso ¿Rutina? Cada día sois diferentes al día anterior. No he conocido mayor rutina que la de salir de copas, ir al cine, otra vez de copas, a cenar a un restaurante... sin nadie en mi vida a quien le importase tanto, tantísimo como os importo a vosotras, que me necesite tanto, que me quiera tanto... ¿Cansancio? O me pongo las pilas, o acabáis conmigo: no puedo estar cansada, sois mi energía ¿Tejido adiposo? Todo el del mundo, contado por gramos de felicidad ¿Estrés? Eso sí: el estrés que me genera tener que deciros que no a todo lo que hacíamos antes de esta maldita crisis, antes de que un señor con lo que yo llamo Síndrome de Rómulo y Remo decidiera que una madre de cuarenta años con dos niñas pequeñas no "tenía el perfil" que él buscaba, aun cuando lo hubiera tenido durante dos años y hubiera estado trabajando a destajo hasta el séptimo mes de embarazo. Ese estrés derivado del deseo no satisfecho que adivino en vuestras miradas cuando pasamos junto a vuestro restaurante favorito y no podemos entrar ni a por un menú infantil para las dos; ese estrés provocado por la necesidad de que puedas contar algo a tus amiguitos después de las vacaciones de verano, algo más que "he estado en mi casa, en mi terraza" o, con suerte, "he ido a comer un helado"... El estrés de una madre en paro desde hace un año y medio.
¿Que si quiero seguir siendo la misma? Por supuesto que quiero, quiero seguir siendo la misma de antes: quiero poder deciros SÍ al menos una vez a la semana, quiero que vayáis a clase de natación como todos vuestros amigos, quiero llevaros al cine, quiero comprar más libros para vosotras, quiero ir a la heladería... Eso es lo que quiero para mí misma: lo que quiero para vosotras.
Porque sois demasiado pequeñas para tener que sufrir por esta estúpida crisis... y mejor me callo, no siendo que descubras lo que aún no te corresponde conocer del mundo...

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