domingo, 20 de febrero de 2011

NADIE NOS QUIERE


Me he reincorporado al trabajo. No he vuelto con las clases que tenía, sino con varias horas de sala de fitness y las clases de mayores.
Dichas clases se basan en actividad suave para personas de edades muy avanzadas y con patologías acusadas, en muchos casos. Las clases de los abuelos, las llamamos. Antes de darme de baja, ya había tenido a este grupo de mayores, y, a mi regreso, tras ocho meses, casi todos me recordaban. Entre muestras de cariño, agradecimientos y felicitaciones por, según su parecer, ser "una profesional como la copa un pino", lo cual yo ni corroboro ni desmiento, simplemente agradezco, he concluido mi primera semana y poco de trabajo. Una de mis "abuelillas" se acercó a mí el primer día y me preguntó qué tal había ido todo, cómo estaban las niñas, cómo me sentía yo... y me dijo: "Pues nos hemos acordado mucho de ti, porque como a nosotros nadie nos quiere...". Obviamente, no se refería a familiares, amigos, allegados... sino a los monitores que han pasado por los cuatro grupos de mayores que van dos veces en semana, en días alternativos, a mover sus ya malogrados, en muchos casos, aparatos locomotores, aunque, en realidad, la mayoría no viene a moverse: eso lo pueden hacer caminando por el paseo marítimo. Sin embargo, en el paseo marítimo no se reunirían con un montón de personas que se encuentran en sus mismas circunstancias y con quienes pueden divertirse durante un ratito, no escucharían las carcajadas de esas otras personas para provocar las propias, nadie les explicaría qué están haciendo y para qué sirve y, lo más importante: no tendrían frente a sí a una persona más joven que les sonría y les recuerde que, a pesar de que ellos ya no lo son tanto, aún queda mucho por vivir, alguien que les escuche, alguien que les aporte algo más que un simple "cuatro, tres, dos, uno, y ahora la otra pierna". Es verdad, nadie les quería; nadie quería ese grupo, porque los monitores de actividades dirigidas preferimos prácticas más activas en las que también podamos participar y mantener estilizadas nuestras figuras. Yo, como ya no tengo una figura estilizada ni es para mí una prioridad, he decidido quererles...
...Porque les miro y me veo a mí misma dentro de unos años, pues todos pasaremos por ese mismo abandono social, todos nos jubilaremos y sentiremos que ya no nos queda nada por hacer, todos empezaremos a contar hacia atrás con miedo a llegar al cero...
...Porque vienen en pandillas como cuando eran adolescentes, empujándose y bromeando, con sus costumbres de entonces, con la vergüenza de una educación carente de valores como la libertad y el libre pensamiento demasiado arraigada en la mayoría, impensable para nosotros hoy en día aun cuando fueran ellos quienes lucharon por que para nosotros fuera impensable...
...Porque aquél no puede mover un brazo, aquélla no puede tumbarse porque se marea, aquéllos quieren demostrar que están hechos unos chiquillos después de dos amagos de infarto, las de allí no pueden agacharse, la otra no debería flexionar la rodilla... ¿Achaques de viejo? No, más bien les llamaría yo "huellas de una dilatada experiencia laboral en un mundo injusto"; toda su vida trabajando, para que ahora nadie les quiera... Y, pese a todo, cada mañana madrugan para venir a sonreír un rato, aunque después vuelvan, algunas, a la insoportable soledad de sus casas a cocinar para nadie.
...Porque no les conozco, no sé si han sido buenas personas o malas a rabiar, no sé si merecen una tercera edad de lujo o una vejez de miserias; yo, como profesional, sólo veo a un montón de personas que han pasado la vida trabajando y ahora no tienen una pensión decente que les permita pagar algo más que dos clases a la semana subvencionadas con el fondo público y gracias, porque dicha subvención no llega sino para tener una lista de espera kilométrica con los nombres de quienes quieren conseguir una plaza para las clases y mueren en el intento, que casos habrá, porque para luces de navidad y despilfarro variado hay, pero para ocuparse de los mayores, sólo a medias. Como ya ni producen ni cotizan, parece que dé igual que hayan sido ellos quienes, con su sudor, hayan levantado este país desde la miseria en la que quedó sumido...
...Porque cuentan historias de cuando eran niños y perdieron a algún hermano en algún tiroteo-bombardeo-escabechina bélica: "Ya ves, era yo muy chiquita entonces...", dejando bien claro que no nació antes del año treinta; hay otras señoras, y sobre todo señores, que prefieren incluso ponerse años, esperando oír lo maravillosamente que se conservan, y enfatizan siempre la misma sílaba: "... oCHENtaycinco...", como si de este modo se convenciesen de poseer una tal vez deseada inmortalidad. Pero todos tenemos que morir...
...Porque me recuerdan, con sus caras afables y sus ganas de moverse pese a las limitaciones impuestas por la edad y las duras condiciones en que muchos han vivido, que mañana me tocará a mí y tengo que aprender a seguir viviendo.
...Porque agradecen, desde el primer buenos días hasta el último hasta mañana, cada minuto que dedico a lo que, al fin y al cabo, es hacer mi trabajo.
...Porque ahora les toca a ellos disfrutar con el trabajo de otra persona, pues ellos ya trabajaron lo suficiente.
...Porque el primer día me contaron, como si tal cosa, que "la Mari, aquella señora rubia que siempre venía mú bien peiná", ya no venía porque había muerto. "La Mari" me regaló un alfiler y un anillo con forma de biznaga, manualidades que hacía ella misma, cuando venía a mis clases de aquagym. "La Mari" me confesó, en una ocasión, que ella no venía a clase para adelgazar ni para moverse, sino para reírse, porque "esto me da a mí la vida pá el resto del día". Y el año pasado fue "la Mari", pero este año podría ser cualquiera de ellas, cualquiera de vosotros, incluso yo, y si podemos devolver un poco de vida a alguien durante las horas que le queden en el mundo, ¿por qué no hacerlo?
Yo tampoco quería esas clases, pero ahora sí, porque nadie las quiere.

3 comentarios:

  1. Yo jamás pensé q servía para trabajar en geriatría,bueno ni yo ni nadie podia pensarlo,pero probé una vez,quince dias y me pasé 14 años en una residencia de ancianos,q cuando lo cuentas parece q has estado trabajando en un submundo en el q nadie quiere trabajar pq realmente como tu dices,trabajar con personas mayores es tener claro q nosotros tambien seremos mayores y q ahi (y ojalá) llegemos todos.... Yo despues de tantos años,lo tengo claro: LOS VIEJOS SON MI DROGA,UN POCO DE SENSIBILIDAD BASTA PARA ENGANCHARSE A ELLOS....

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  2. Me encanta el comentario de Marialu y tu blog Marina. Sabéis? Siempre tuve una atracción y sensibilidad especial por ellos. Disfruté tanto de mis abuelos, de su sabiduría, de sus enseñanzas, de su buena mano conmigo que era un bichillo, ...que no concibo que haya niñatos que les falten el respeto. Que las familias y/o la gente joven se olvide de ellos,los maltraten, les abandonen... con lo que aportan.
    Me han salido cursos para ayuda a domicilio o en hospitales, para geriatría.... pues no soy capaz. No puede mi corazón verles así. Sufro un montón y hago míos los problemas de ellos. Estaría sufriendo por ellos a diario. Y no puedo. Admiro y mucho a las personas que lo hacen. Y sé que es un trabajo agradecido, agradecido por ellos. Una valiosa recompensa.
    Espero llegar a viejuca recibiendo clases de aerobic con bastón inclusive. Dando guerra, toda la que pueda y más. Para entonces estaré preparada para ayudarles. Aunque esté "cascá".
    Leñe, ya mismo me harán abuela,...uf que tarden aún un poquito más.

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  3. turmana la de la lágrima fácil27 de febrero de 2011, 23:55

    precioso, deberían leerlo tus abuelillas y abuelillos, seguro k les gustaría compartirlo contigo

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